
La inflación de mayo se ubicó en el 2,1%, según el último reporte oficial del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). No obstante, estimaciones de consultoras privadas señalan que el indicador mensual habría alcanzado el 2,3% si se hubiera puesto en marcha la actualización del Índice de Precios al Consumidor (IPC). Esta divergencia metodológica se vuelve más significativa en el análisis macroeconómico de los primeros cinco meses del año, donde la inflación acumulada real se ubicaría entre el 15,6% y el 16%, superando el 14,7% informado por el organismo estadístico.
La reforma del indicador, cuya aplicación quedó suspendida por tiempo indeterminado a principios de año —provocando en ese momento la dimisión del entonces director del Indec, Marco Lavagna—, preveía reemplazar la actual estructura de consumo del año 2004 por los datos de la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) 2017/2018. El eje del cambio radica en una nueva ponderación de los gastos fijos de la población actual, otorgando mayor relevancia a los servicios regulados y al transporte en detrimento de los bienes alimentarios.
Respecto a las proyecciones específicas de las firmas de análisis para el mes de mayo, los equipos técnicos detallaron el comportamiento de las variables:
“Si midiéramos el IPC con la canasta actualizada de la Encuesta de Gastos de los Hogares 2017/18, la inflación de mayo habría sido 2,3% en lugar del 2,1% oficial, acumulando 15,6% en los primeros cinco meses del año contra el 14,7% que muestra Indec”, indicaron desde la consultora Equilibra. “Esta métrica se realiza con la mayor apertura a nivel rubros posibles y con base 100=2025, mientras que si se construye a nivel 12 capítulos la inflación arrojaría 2,2%”, agregaron.

En sintonía con este diagnóstico, la consultora LCG coincidió en la cifra del periodo y remarcó la tendencia del índice que la administración nacional decidió aplazar:
“Corrigiendo por la estructura de la canasta que surge de la ENGHo 2017/18 (más peso de servicios), la inflación minorista habría sido 2,3% en mayo, y 1 pp más alta en el acumulado del año, es decir cerca de 16 por ciento”, explicaron desde la firma de análisis macroeconómico.
El esquema que el Indec mantiene en reserva modificaba sustancialmente la participación de los rubros en el presupuesto familiar. El apartado de "Vivienda, Agua, Electricidad y otros combustibles" ascendía del 9,4% al 14,5% del total del índice. El segmento de Transporte trepaba del 11% al 14,3%, empujado por el valor de los pasajes y los combustibles, mientras que Comunicaciones crecía del 2,8% al 5,1% por el peso de internet y la telefonía móvil. Por el contrario, la división de "Alimentos y Bebidas" reducía su incidencia, pasando del 26,9% al 22,7%.
Esta reconfiguración explica la distancia entre ambos cálculos durante mayo, mes en el que los servicios lideraron los incrementos. De acuerdo con el Indec, los precios regulados subieron un 2,4% mensual, traccionados por las tarifas de servicios básicos y combustibles, al tiempo que Comunicación encabezó las alzas generales con un 3,4%. En tanto, el IPC Núcleo —que no contempla elementos regulados ni estacionales— registró una suba del 1,9%.
La diferencia acumulada de hasta 1,3 puntos porcentuales cobra relevancia directa sobre el diseño de la política económica vigente. Al ser el IPC oficial la variable de referencia que toma el Poder Ejecutivo para convalidar el esquema de microdevaluaciones diarias (crawling peg) de las bandas cambiarias, una medición más elevada habría modificado las condiciones de previsibilidad y las metas de desinflación pautadas ante los mercados financieros.